Una despedida de soltera o de soltero
El grupo tiene la casa entera y el jardín para él solo, sin vecinos a los que molestar ni hora de cierre. Se duerme aquí, así que nadie conduce de vuelta.

Celebra la vida
Cumpleaños, aniversarios, Navidades y reencuentros. Construir emociones, abrazar a los tuyos, hacer recuerdos que duren. La casa entera para el grupo: sin recepción, sin nadie más y sin los horarios de nadie. Y sin que nadie diga cómo hay que celebrarlo.


Ni salón ni piso

Los sitios preparados para celebrar están montados para cien o doscientas personas, y un grupo de catorce no les interesa. Un apartamento grande, en cambio, no da para que catorce personas coman juntas ni duerman cómodas.
Villa Paula puede porque es una casa donde además se duerme: mesa para catorce dentro, siete habitaciones, 4.500 m² de jardín y un espacio cerrado y climatizado para veintiocho si llueve.
Y porque la gestiona quien vive aquí. Eso es lo que permite que cada grupo lo organice a su manera.
Lo que se celebra aquí
El grupo tiene la casa entera y el jardín para él solo, sin vecinos a los que molestar ni hora de cierre. Se duerme aquí, así que nadie conduce de vuelta.

Con la familia entera o con las cuatro parejas de siempre. La Villa funciona igual de bien para ocho que para catorce.

Los cuarenta, los cincuenta, los setenta. El grupo se aloja dos o tres noches y la celebración deja de ser una comida para convertirse en un fin de semana.

Los que hace veinte años que no se juntan, o la familia que vive repartida en tres países. El aeropuerto está a cinco minutos.

Del 20 de diciembre al 6 de enero son diecisiete noches, no seis. Una casa de más de quinientos años con dos chimeneas encendidas no necesita luces: el árbol es de verdad y los mandarinos están en el campo.

Pasa más de lo que parece

Alguien que estudió en Valencia y hoy vive lejos. Vuelve con sus amigos de Estados Unidos o de Australia, que necesitan dónde dormir, y quiere ver a los de aquí, que se van a su casa esa misma noche.
Son dos problemas distintos —alojar a unos y reunir a todos— y normalmente se resuelven en dos sitios distintos. Aquí se resuelven en uno.
Los que no se quedan a dormir

En la Villa duermen de siete a catorce personas. A la celebración puede venir más gente, avisando con antelación: es la forma habitual de resolver una comida familiar en la que no todo el mundo se queda a dormir.
Dentro, la mesa extensible sienta a catorce. El cenador está cerrado, climatizado y con estufa de leña, y admite veintiocho personas sentadas: la lluvia no cambia el plan.
Hay mesas y sillas de la casa para treinta y cinco personas. A partir de ahí se alquila, y eso también se organiza: podemos encargarnos nosotros o puede traerlo el grupo.
Sin listas cerradas
La Villa no impone a nadie. No hay lista cerrada de la que elegir, ni mínimo por cubierto, ni comida que haya que contratar aquí. Si el grupo tiene un cocinero, un músico o una floristería de confianza, vienen ellos.
Y si prefiere no organizar nada, la casa tiene los suyos: asado, paella, horno de barro. Es una opción, no una condición.
Lo único que no se elige son las normas de la casa: horarios, sonido, quién duerme y qué hay que acordar antes. Están escritas sin letra pequeña en normas de la casa.
Lo que se ha montado aquí
Estas no son cosas que la casa tenga puestas: son montajes que han traído grupos que celebraron aquí. Se cuentan porque enseñan hasta dónde llega el sitio.



Asado argentino, paella, pizza en horno de barro, empanadas o pasta. Y flamenco en directo con cualquiera de ellas. Así funciona la cocina.
Peluquería, maquillaje y manicura vienen a la Villa. Cada habitación tiene espejo y luz propios. Así funciona el bienestar.
Flores cortadas del jardín ese mismo día. Si la estancia tiene un motivo concreto, la Villa se prepara para ese motivo.




Cómo funciona
Villa Paula es un alojamiento. El grupo reserva sus días y, mientras está aquí, celebra lo que haya venido a celebrar. No se alquila la casa por unas horas para una comida.
No hay nada más que pagar. La celebración va dentro de la estancia: la casa, el jardín, las chimeneas y la mesa ya son del grupo esos días.
Se puede, avisando con antelación, y entonces sí hay un suplemento. Cubre lo que cuesta de verdad: el desgaste de la casa, el seguro y la limpieza.
Igual: se avisa y hay suplemento. Pero quién viene lo elige el grupo, y eso es lo importante.
Un consejo que no cuesta nada
Las consultas nos llegan con cuatro a doce meses de antelación, y quien pregunta suele hacerlo antes incluso de haber elegido dónde alojarse. Si ya tienes la fecha en la cabeza, escribir pronto es lo único que garantiza que esté libre.
No. El grupo puede traer sus propios proveedores: un cocinero, unos músicos, una floristería. No hay lista cerrada ni mínimo por comensal.
La casa tiene sus propias mesas —asado, paella, horno de barro— pero son una opción, no una condición.
No. Villa Paula es un alojamiento. El grupo reserva sus días y celebra durante su estancia.
Si la celebración es solo para quienes se alojan, nada más: va dentro de la estancia.
Si viene más gente o proveedores de fuera, hay un suplemento que cubre el desgaste de la casa, el seguro y la limpieza.
La casa tiene mesas y sillas propias para treinta y cinco personas.
Si hace falta más, o si se quiere otro tipo de mobiliario, mantelería o menaje, se alquila. Lo podemos organizar nosotros o lo trae el grupo.
Las consultas llegan con cuatro a doce meses. Un cumpleaños de diciembre se consulta en primavera.
El cenador está cerrado, climatizado y con estufa de leña, y sienta a veintiocho personas. Dentro hay varios salones y dos chimeneas.
Si te interesa el fondo
Escribimos una carta contando lo que pensamos: la tierra, el oficio de aquí, la comida y por qué no nos interesa crecer mucho. No hace falta leerla para venir, pero está ahí.
Leer la carta
R.S.V.P.
Nada de esto es obligatorio y nada tiene formulario. Se dice por WhatsApp y queda resuelto antes de llegar.
La leña de las chimeneas, las flores del jardín y que la Villa sea solo del grupo no se piden: ya están.
Respondemos el mismo día, con una propuesta concreta y el precio cerrado. Con estos datos nos basta.
Te respondemos hoy mismo al correo que nos has dejado. Si prefieres ir más rápido, escríbenos por WhatsApp.
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