Dormir
Siete habitaciones con nombre, catorce plazas y cinco baños, repartidas de modo que un grupo grande no duerme apilado. Cada una tiene tema, color y sus propios cuadros.
Todas con aire acondicionado frío-calor, smart tv y radiadores de invierno. Las camas separadas de dos de ellas se unen para formar cama de matrimonio.
El salón principal
La chimenea, y los sillones dispuestos alrededor de ella para que catorce personas puedan estar en una sola conversación. No en corrillos separados: en una.
Leña incluida.
El comedor
Mesa extensible donde catorce personas comen dentro de la Villa sin ir estrechas. La bordean dos aparadores gemelos llenos de vajilla de colección.
Copas de cristal, vasos, tazas y platos para todos. La vajilla antigua de Limoges se saca a petición, avisando antes.
Cocinar
Cocina Smeg de noventa centímetros —parece de los años cincuenta y es de ahora—, con horno y una campana grande. Encimeras de mármol de Carrara blanco. Está pensada para cocinar de verdad para catorce, no para calentar.
Amasadora, tostadora y licuadora KitchenAid. Cuchillos Arcos, siempre afilados. Cacerolas, sartenes y utensilios de todos los tamaños.
El café
Tres formas de hacer café, porque cada uno tiene la suya: espresso KitchenAid con su molinillo, cápsulas Nespresso, o café de filtro.
Si falta algo que quieres y no está, se pide. Estamos localizables para cualquier cosa que haga falta en la cocina.
El billar
Mesa de billar del siglo XVIII, en uso. No es un objeto de exposición: se juega. Sobre ella hay juegos, y se puede pedir ajedrez, damas, backgammon o bingo.
El cine
En el mismo salón que el billar: sonido 7.1 Marantz de ciento cuarenta vatios, proyector Epson y pantalla de gran formato. Las catorce personas caben sentadas en los sofás que rodean la pantalla.
En verano el aire frío. En invierno se enciende la chimenea, o los radiadores si prefieres ver la película sin fuego.
Leer
Leer no es solo mirar palabras. Junto a la chimenea del cine hay doscientos cuarenta libros de arte español: imágenes de todo lo que puede llamarse arte ligado a Valencia y a España.
Y en la habitación de viajes, libros para perderse en Japón, Nueva York o Singapur.
El arte
La Villa se amuebló durante siglos, no se decoró en una tarde. Hay óleo, grabado y lienzo en las zonas comunes y en cada habitación.
Aquí las piezas se restauran, no se sustituyen. Es la diferencia entre una casa que se decoró y una que se fue reuniendo. Lo que hay se cuenta al llegar.
La cerámica
Cerámica restaurada de cinco siglos, y el damero cobalto y blanco de la fachada que da a la Villa su cara.
El porche
El sol sale por la mañana y entra aquí. Está justo donde tiene que estar, y es el sitio al que va todo el mundo sin que nadie lo proponga. Tiene una parte de sofás y otra de mesa, y caben todos a la vez.
Nevera pequeña para lo de cada día. Bajo los almohadones hay cerámica azul cobalto que es una obra en sí misma; taparla es una pena, pero sentarse encima sin ellos lo es más.
La piscina
Privada y exterior, y limpia y disponible los doce meses del año. No está climatizada, así que en verano se usa todo el día y en invierno la usan sobre todo los invitados del norte de Europa.
En la línea de agua va el damero cobalto y blanco, el mismo que en la fachada. Alrededor, tumbonas y sombrillas para todo el grupo.
El jacuzzi de leña
Exterior, para ocho personas, y con estufa de leña de verdad: se enciende y tarda en calentar, como una chimenea. Funciona los doce meses.
Hay que avisar antes para tenerlo caliente a la hora que se quiera.
Pérgola de 40 metros
Cuarenta metros cubiertos por jazmines, buganvillas y rosas, y cubiertos del todo, no a medias. Una pérgola así no se planta: tarda decenios en cerrarse. Ésta ya está cerrada.
Es lo más fotografiado del jardín, y lo único que sería imposible de replicar aunque se copiara todo lo demás.
La higuera centenaria
Una higuera de más de cien años, con sombra propia suficiente para una mesa debajo.
El cenador
Cenador cerrado para veintiocho personas, con climatización y estufa. Es la respuesta a la pregunta de qué pasa si llueve.
La barbacoa
Barbacoa de brasa, en su sitio propio del jardín.
El fogón
El fogón es otro sitio, en otro punto del jardín. Fuego abierto, para arroz o para estar alrededor.
El horno de barro
Horno de barro de leña, el tercero de los tres fuegos exteriores. Ninguno de los tres está donde los otros.
Las áreas de juego
No están fijas: se mueven por los distintos jardines según convenga al grupo y a la edad de quien viene.
La Virgen del dosel
Cierra el dosel de la Villa una Virgen de los Desamparados del siglo XVIII, pintada a mano. Pieza única, sin firma.
Las dos pérgolas pequeñas
Además de la grande hay otras dos, más recogidas, cubiertas de buganvilla blanca y rosa. Dan sombra en los puntos donde la grande no llega.
El patio de los cactus
Un jardín de cactus y planta de secano, que es la otra cara del jardín mediterráneo: el que no pide agua y está bien los doce meses del año.
La huerta
La huerta es un sector con entidad propia dentro del jardín, no un bancal escondido detrás de la casa.
Desde este año hay huerta de invierno, así que en enero también se recoge algo.
El aparcamiento
Cien metros de calle interior asfaltada por doce de ancho. Caben veinte vehículos, y también un coche con remolque, que es lo que casi ninguna casa puede ofrecer.
Útil para quien viene con caballos, con motos, o con material para una feria. Punto de recarga eléctrica y garaje.
El campo de mandarinos
Seis hectáreas y media de mandarino Clemenules alrededor. En invierno se recoge, y se huele desde el jardín.
Desde 1.299 € la noche
La Villa entera para un solo grupo · IVA incluido · Mínimo dos noches
IncluyeJardín de 4.500 m² y piscina · Sábanas de algodón · Toallas de algodón puro para los baños y la piscina · Champú, acondicionador, gel de baño y crema corporal de Anne Semonin · Leña para las chimeneas · Calefacción central y aire frío‑calor · Aparcamiento con punto de recarga · Fibra óptica · Despensa de bienvenida
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